jueves, 7 de febrero de 2013

Antologías disponibles de las pasadas emisiones del Encuentro Internacional de Poetas


         


La historia es vasta.

Llena de anécdotas, de triunfos y, como en toda buena historia de obstáculos que es necesario sortear para crecer.

Poetas de casi toda la República Mexicana y de países como: Argentina, Bolivia, Canadá, Colombia, Cuba, Chile, Ecuador, España, Estados Unidos, Nicaragua, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Sri Lanka, Suecia, han deja su huella imborrable en el Encuentro Internacional de Poetas a lo largo de estos XVII años, sumando mas de 650 escritores.

Esta es una muestra de ello.


Antología XV Encuentro Internacional de Poetas
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Antología XIV Encuentro Internacional de Poetas
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XV Encuentro Internacional de Poetas en Zamora, Michoacán.


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El escritor Mario Z. Puglisi, en la lectura a alumnos de la
escuela Primero de Mayo, actividad en la que se ha destacado el
Encuentro Internacional de Poetas.

Mario Z Puglisi


Asistí por segunda ocasión al Encuentro Internacional de Poetas en Zamora, Michoacán; esta vez celebrando los XV años de encuentro. Como siempre el poeta y buen amigo Roberto Resendiz logró reunir a algunas de las más importantes voces de la poesía de países como Chile, Ecuador, España, Argentina, Colombia, Puerto Rico, Venezuela y por supuesto México.

El encuentro comenzó el viernes 10 de junio de este 2011 por la mañana, la primer actividad fue leer y compartir un poco con los niños de la escuela 1ero de Mayo de Zamora.

XV Encuentro Internacional de Poetas, presentes en la escuela Primero de Mayo

La mesa de lectura la compartí con los poetas William Rouge de Colombia y María Juliana Villafañe de Puerto Rico. Finalizadas las escuelas asistimos a las mesas de lecturas que se desarrollaron en el Centro de las Artes de Zamora. Por la noche los organizadores nos ofrecieron un recital con la Orquesta Filarmónica de Michoacán. El día siguiente, sábado, por la mañana se presentaron libros de los poetas participantes al encuentro, por la tarde las mesas de lecturas. A mí me tocó leer en la mesa de clausura. Después un concierto con los Verseros, una excelente banda local.

El último día fue el viaje a el lago de Camécuaro, la comida y la despedida. Agradezco como siempre la fortuna de haber conocido gente tan querida como la poeta Dora Moro, los compañeros colombiano William Rouge y Paula Gaviria, a mi tocayo el colombiano Mario Torres, a los paisanos Guillermo Vega y Victor Argüeyes, por haber re encontrado a mi querido amigo el poeta ecuatoriano Simón Zavala con quién compartí noches irrecuperables en Perú; a mis amigas boricuas Etnairis Rivera y Mairym Cruz-Bernal a quienes conocí allá en la Isla del Encanto, y a todos los demás con quienes pasé unos momentos que recordaré siempre.

Felicito a Roberto Resendiz por la vocación de conspirador para los grandes encuentros de los hermanos en la palabra. Gracias Robert.


jueves, 3 de enero de 2013

CRÓNICA DE UN VIAJE A ZAMORA, MICHOACÁN

 
José Antonio despertó de la modorra en la que lo había sumido el viaje del DF a Zamora, justo cuando el autobús entraba en la estación camionera, y le dio unas palmadas en el hombro a José Ramón para que éste abandonara también los brazos de Morfeo mientras le decía:
 
-¡Moncho, ya estamos en Zamora!
 
Era todavía muy temprano, las cinco de la mañana, y llegaban con adelanto sobre el horario previsto. Al fin  se encontraban allí para participar en el XIV Encuentro Internacional de Poetas, después de más de veinticuatro horas de viaje. No obstante, le extrañó que el conductor no abriera el maletero, así que le indicó que querían bajar las maletas, cuestión que el hombre hizo inmediatamente.
 
Luego, cargados con el equipaje, se dirigieron al vestíbulo con el fin de encontrar la cabina donde según les había relatado detalladamente Fernando Luis Pérez Poza, poniéndoles muy negro el asunto de la seguridad en México,  podrían adquirir el boleto de un taxi seguro que los condujera al hotel. El problema fue que, por muchas vueltas que le dieron a la estación,  allí no había ninguna caseta ni nada que se le pareciera.
 
Tampoco demasiada gente a la que preguntar. Aquél era un recinto muy cutre para pertenecer a una ciudad de casi trescientos mil habitantes. Así que optaron por salir al exterior y contratar uno que se hallaba parado allí delante. Cuando ya se encontraban introduciendo las maletas en el vehículo, le dijeron al conductor:
 
-Al Hotel Fénix, por favor-
 
Su sorpresa fue mayúscula cuando el taxista les respondió:
 
-Aquí no hay ningún Hotel Fénix-
-¿Pero no es esto Zamora?-
-No, esto es La Piedad, señor-
-¡Por piedad, no. Esto no me puede suceder a mí!- debió de pensar o exclamar José Antonio, mientras los dos cargaban otra vez con los bártulos y, corriendo, se drigían de nuevo a la terminal como almas poseídas por el diablo en un vano intento de volver a subir al autobús, pues éste ya se había marchado rumbo a Zamora.
 
Era todavía de noche y allí, en aquel paraje tan lóbrego, en mitad de ninguna parte, no se iban a quedar, así que tomaron la decisión de contratar al taxista para que los llevara a su destino, a lo que éste accedió pero recalcando que no conocía la ciudad y no sabía donde se hallaba situado el Hotel Fénix, por lo que los dejaría en la estación camionera.
 
El viaje lo hicieron en silencio. Era la primera vez que se encontraban en aquel país y solamente les había dado tiempo a conocer el trayecto que iba desde el aeropuerto del DF a la estación camionera donde habían subido al bus la noche anterior. En su mente pesaban todavía las recomendaciones del poeta pontevedrés en la que les indicaba que no se subieran a cualquier taxi, sino solamente a los seguros, para evitar percances.
 
El recorrido estaba lleno de descampados. El taxista lucía una pinta de recién salido de la cárcel. Si llegaban vivos sería un puro milagro. Pero nada de lo que pensaban sucedió y cuando llegaron a la estación camionera de Zamora el primer sorprendido fue Roberto Reséndiz, que los estaba esperando, y que había visto llegar el autobús sin ellos. Lo que menos se imaginaba el michoacano es que los dos poetas de Ourense hicieran su entrada triunfal  en aquel vehiculo. Luego, despejado el equívoco, dieron rienda suelta a la alegría del reencuentro.
 
Cuando el que suscribe esta crónica hizo acto de presencia en el hotel, los dos Josés ya habían desayunado y se habían marchado al Centro de las Artes para iniciar su participación en el Encuentro. A la pregunta... ¿qué tal ha ido todo? La respuesta fue unánime. "Todo bien", pero ni un atisbo de la aventura que habían padecido y que me sería relatada posteriormente salió de sus labios.
 
Como Arturo Accio viajaba acompañado de la mujer y, por lo tanto, compartían cuarto, a Mario Z Puglisi y a mí, que habíamos llegado juntos, nos dieron una habitación doble. Tras un desayuno frugal y los consabidos saludos a la gente que ya conocía de otros años, me dispuse a iniciar, por tercera vez, mi participación en el Encuentro, trasladándome, como antes habían hecho mis compañeros, al Centro de las Artes, donde pude recoger las credenciales. Zamora había sido conquistada, y no en una hora, como reza el refrán sobre la ciudad homónima española, sino en varias jornadas previas de aventuras mías por Cuernavaca y Guadalajara, las de mis amigos orensanos y las de algún que otro paisano que por allí andaba, hasta componer un quinteto. Una concentración de gallegos que, como se verá más adelante, en otro episodio de la crónica, tendrá sus húmedas consecuencias.
 
Agosto 2010©Fernando Luis Pérez Poza
Pontevedra. España.
www.eltallerdelpoeta.com

Los poetas de Roberto Reséndiz en casa de Mama Rosa



Que ningún hombre
más escupa sangre
para que otro
pueda ser feliz…
 
No tengo la certeza de cuan largo y ancho es el camino de regreso al purgatorio, no sé si al pasar por él, será posible ver en mis ojos el arrepentimiento ansiado, la sonrisa de las piedras que saben de mí, porque las he pateado o sin darme cuenta las pisé cuando iba de prisa, en busca de las muchas cosas que he perdido por esta sed enferma, que como todos ustedes, aún tengo por vivir haciendo uso de todos mis sentidos.
 
No sé si fue el café del Fénix que espantaba con su influjo travieso la pesadumbre de una noche llena de sueños imposibles, o los chongos zamoranos de la tarde previa que con sus sueros deliciosos arrojó de nuestras bocas, sólo por un momento -si se quiere- la amargura de alguna experiencia que deseamos olvidar para dar con mejores augurios el próximo paso. Pero entramos, sin previo aviso, a una habitación donde a diario luchan contra sus propios demonios, seiscientos, al menos, de todos los niños y adolescentes del mundo.
 
Y aquí se oyó paciente, sabia y liberadora la voz de Mario Z. Puglisi, poeta de Jalisco y editor independiente, rodeado por los ojos inquietantes de estos artistas cuyo talento ha recorrido ya cientos de relucientes tarimas y teatros cosmopolitas:
 
No tenemos así, más nada que esta inmensa laguna
forrada de huesos
y sueños de vernos en nuestros hijos y sus triunfos
y polvo de alquitrán en los pulmones
y sexo y droga y quizás amor, quizás un poco de amor.
Punto
 
Refugio para desamparados, ya sea por la sociedad o por sus mismos padres. A todos se les llama por su particular mote, no tienen nombre como su arte y como su voz, no son dueños de nada y son dueños de todo, porque comparten las mismas heridas, las mismas angustias, hasta la misma ropa, una guitarra, un violín o un piano viejo y lleno de reumas que no deja de sonar maravillosamente aún con todos sus achaques…atrapados en un instante surrealista y mágico, por el lente creador de la artista española Maribel Longueira.
 
Todos ellos son muy buenos para la música o cantar, en palabras de su propia madre. Siempre y cuando Mamá Rosa acepte el reto de enderezar sus tiernos tallos, que se han doblado hacia todos los puntos cardinales sin romperse. Muchos han sido delincuentes…hijos violentos del narcotráfico, de la violencia de nuestros hogares que no se cansa de arrojar a la calle sus espejos rotos, del abuso sexual, del oprobio de nuestros políticos ciegos y torpes, de nuestros legisladores miopes, de nuestras consciencias sordas y deshumanizadas. Aquí Judas llora por lo que somos capaces de hacer con estos cientos de Cristos por unas cuantas monedas que dolorosamente tintinean en nuestros bolsillos.
 
De las cruentas heridas de una vida sin pausas para meditar en la cercanía de Dios o en sus ausencias injustificadas cuando más necesitamos de su auxilio, de los ojos salientes de sus propias órbitas ante la acometida fúrica y temible de un padre alcohólico, del desamparo involuntario de una madre que pasa largas horas con las piernas varicosas en la espera de un cliente y su cuota de lástima y miseria indecibles, de esas bocas hambrientas de justicia, llenas de cicatrices que no se ven pero se sienten: la entonación, la riqueza, la pasión, la inteligencia, los adjetivos del silencio, el verbo encarnado  en los ardientes pentagramas de Carl Orff y su cantata Carmina Burana con que nos despidieron ese día…y que se incrustan todavía como cientos de cuchillos en nuestro corazón, en nuestras carne aún sensible; y en las paredes de esa casa a media luz que cuida, limpia y todos los días construye y  reconstruye con todos sus aliados y discípulos Mamá Rosa; después de salir en busca de una nueva alma perdida por las calles de Zamora, por los largos e inútiles pasillos del Ministerio Publico o por las celdas sucias y claustrofóbicas del Consejo Tutelar de Menores.
 
Hacer un camino como se hace un Poema, así lo dice esa mañana memorable de Junio la poeta venezolana Astrid Lander, quien con su acento delicioso y medieval, con su mirada de niña enamorada y buena;  su piel blanca como la leche para los niños hambrientos de los siglos por venir, nos sigue diciendo:
 
Sigo flechas amarillas
para no perderme,
para salir de mi extravió.
Cuán difícil retomar la vuelta
la orientación,
aquietar la aguja de la brújula.
Si te despistas, temes.
 
Hablando del afán humano por alcanzar un sueño, Mahatma Gandhi dijo alguna vez: Tú y sólo tú escoges la manera en que vas a afectar el corazón de otros y esas decisiones son de lo que se trata la vida (y yo agregaría, es de lo que se trata la poesía). Se tu mismo el cambio que quieres ver en el mundo. Gracias Mamá Rosa por haberme abierto generosamente las puertas de tu casa, no como a un poeta más del que nadie dirá nada bueno o malo jamás…sino como a uno más de tus hijos musicales que no tienen nombre, porque todos se llaman igual delante del Amor y el Poema sin fin que es tu vida…
 
 
 
A propósito del XIV Encuentro Internacional de Poetas, Zamora 2010.
® ALVARO BALTAZAR CHANONA YZA.

miércoles, 10 de octubre de 2012

I Encuentro Internacional de Poetas,

Dedicado a "Alfonso Méndez Plancarte"
" La Poesía es el arte de comunicar el Sentimiento de Dios"
 
I Encuentro Internacional de Poetas
Zamora, Michoacán. Mayo 1997



Fechas: Viernes 30 y sábado 31 de mayo de 1997
Estados Participantes: Michoacán, Jalisco y Guanajuato.
Sede: Teatro Provincia, Zamora, Michoacán.

Introducción:

En Zamora de Hidalgo, siempre existirán seres preocupados por continuar el legado histórico de la Sultana de Duero y permanezca el espíritu que le permitió considerarla como "Cuna de Hombres Ilustres" que se comprometan con la sociedad de su tiempo.

La Poesía, es quizá el género literario más hermoso que existe y quienes lo cultivan no sólo comparten los ensueños y las luminosidades de su pensamiento, o en ocasiones, los sufrimientos del mundo que nos rodea, sino que dan la oportunidad, de compartir y sumergirse en la pasión que se desborda en cada uno de los latidos, o poemas como se le llama formalmente.

En la actualidad, la modernidad y la tecnología parece que pretenden acabar con el alineamiento del espíritu y en la mayoría de las instituciones educativas de México no auxilian a los jóvenes para que la creatividad y el sentimiento afloren; siendo, sin embargo los poetas, "Aves Raras" del paraíso perdido.

Es por ello que en esta ocasión tenemos el orgullo de conjuntar, por primera vez en nuestra ciudad, a poetas de tres estados quienes compartirán sus vivencias, sueños, vuelcos y cicatrices, para construir nuevos caminos con los que será más fácil la comunicación y el intercambio de los frutos demostrarán que la aventura del vuelo es magia que transforma al mundo.

Vivamos hoy esta maravillosa experiencia.

Roberto Reséndiz Carmona.